¿En qué se parece una sardina macerada en aceite y té blanco, un taco de liebre culminado con un chile o un huevo simulado que en realidad está elaborado con chocolate, clara de coco y yema de mango? En principio parece que bien poco, Pero todos esos manjares se han condimentado con un ingrediente común: la solidaridad.
Algunos de los más afamados chefs de la reputadísima cocina española han unido sus esfuerzos y su sabiduría en el desarrollo del proyecto "Recetas Para un Mundo Mejor" de la ONG Alianza por la Solidaridad que cuenta con el apoyo de la Fundación Repsol.
Joan Roca, Paco Roncero, Martín Berasategui, Sergi Arola, Quique Dacosta, Susi Díaz y así hasta 43 afamados cocineros españoles se han embarcado en la aventura de elaborar recetas de alta cocina utilizando para ello materias primas procedente fundamentalmente del comercio justo: azúcar panela, quinoa en grano, cuscús integral , chips de yuca, anacardos, cacao en polvo...
El comercio justo surge a principios de los años sesenta reclamando mayor equidad en las relaciones comerciales entre productores y consumidores bajo los principios de gestión democrática de las organizaciones productoras, rechazo a las ayudas asistenciales, precio digno, igualdad, sostenibilidad… Este sistema es defendido por los cocineros que han colaborado en la cocción del libro donde se recogen recetas de platos vietnamitas, africanos y mediterráneos, abogando por la eliminación de la explotación infantil, el respeto a los ecosistemas y el fomento de relaciones justas entre productores, intermediarios y consumidores.
El objetivo de este proyecto no es otro que contribuir a mejorar las condiciones y los derechos alimenticios de las mujeres cultivadoras de arroz en Senegal, que han visto desfavorecida su situación en los últimos años debido a la subvención del arroz vietnamita por parte del Gobierno de su propio país. El 100% de lo recaudado por este recetario de cocina solidario se destinará a ayudar a estas mujeres.
La colaboración de figuras tan relevantes de la cocina española supone un apoyo decisivo para el éxito del proyecto de Alianza por la Solidaridad.
Muchas gracias y buen provecho.
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jueves, 11 de julio de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
La "Insecticultura" una oportunidad de negocio en la base de la pirámide
De todos los tipos de innovación social la más compleja es sin lugar a duda la cultu-innovación, esa innovación social que implica modelar las conductas y comportamientos que han conformado la forma de actuar "socialmente aceptable". Cambiar los hábitos y costumbres arraigados en el cerebro de los seres humanos tras millones de años de evolución no es tarea baladí.
A pesar de ser conscientes del rechazo gastronómico que ello genera en la cultura occidental, un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) insta a comer insectos para combatir el hambre, apoyándose en que son nutritivos, económicos y «hasta deliciosos», de tal manera que podría llegar a convertirse en la solución al hambre, a la obesidad en incluso a muchos de los problemas que afectan al medio ambiente, dado que limitaría el uso de pesticidas en la agricultura.
Si no ocurre algún cataclismo inesperado, a mitad del siglo XXI pisarán el planeta tierra más de 9.000 millones de habitantes. Para alimentar a toda esta gente habría que duplicar la producción actual de alimentos, algo que resulta materialmente imposible dada la superficie cultivable que existe actualmente. Según el informe de la FAO, casi 2.000 especies de insectos forman parte de la dieta tradicional de unos 2.000 millones de personas en el mundo. Los más habituales en este tipo de menú gourmet son los escarabajos (31%), las orugas (18%), abejas, avispas y hormigas (14%) y saltamontes, langostas y grillos (13%). Sin embargo, en el resto del planeta se desaprovecha (y hasta repugna) este recurso que ofrece la naturaleza y que constituye una fuente importante y fácilmente accesible de alimentos nutritivos, con un alto contenido en proteínas, vitaminas, fibras y minerales.
Pero es que, además, criar y recolectar insectos de forma sostenible constituye una actividad empresarial dirigida a la población más pobre, ofreciendo una oportunidad de negocio en la base de la pirámide. Revalorizar y explotar el potencial de los insectos como alimento, y también como pienso, reúne algunas de las características fundamentales de los negocios en la base de la pirámide, a saber:
a) Modelo de negocio sostenible y responsable, que crea valor para la comunidad.
b) Que propone una solución innovadora para acabar con la desnutrición en el mundo.
c) Que va dirigida a la integración de los colectivos empobrecidos.
d) Donde se contempla la triple bottom line: impacto económico, social y medioambiental.
e) Replicabilidad del modelo de negocio, de tal manera que es fácilmente extrapolable a las comunidades más pobres de cualquier rincón del planeta.
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